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El mundo no se cansa de los bolsos de Louis Vuitton

La fuerte demanda de la marca más conocida por sus grandes bolsos de lona revestida ayudó a la matriz LVMH a registrar un crecimiento de las ventas orgánicas mejor de lo esperado en su división de moda y artículos de cuero en el primer trimestre.

Louis Vuitton

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¿Cuántos bolsos con el monograma de Louis Vuitton necesita el mundo? Muchos, por lo que parece.

La fuerte demanda de la marca más conocida por sus grandes bolsos de lona revestida ayudó a la matriz LVMH a registrar un crecimiento de las ventas orgánicas mejor de lo esperado en su división de moda y artículos de cuero en el primer trimestre y también en todo el grupo.

El desempeño, aún más impresionante dado que se compara con un período muy sólido un año antes, consolida la posición de LVMH como el caballo de batalla de vestuario del sector. No es de extrañar que el precio de las acciones alcanzara un máximo histórico el martes.

El grupo está demostrando que la fiesta del lujo que comenzó en el segundo semestre del 2016 todavía está en pleno apogeo. Pero hay razones para ser cautos.

Primero, gran parte de la demanda que impulsó el crecimiento de LVMH provino de China.

Los consumidores del país están de vuelta después de una ofensiva contra la extravagancia y una desaceleración de la economía que pasaron factura. Indudablemente, ha habido un elemento de recuperación después del paréntesis y ese gasto recargado podría comenzar a disminuir a medida que avance el año. Es más, la fortaleza del euro podría disuadir a los compradores chinos de viajar a Europa, donde tienden a derrochar más.

Existe un riesgo adicional para la demanda china si aumentan las tensiones comerciales con Estados Unidos o si se arrastran a otros países: aunque LVMH es una empresa francesa, es difícil pensar que estos problemas no la van a afectar.

La disputa podría crear un lastre para el crecimiento económico chino y dañar la percepción entre los consumidores de la nación, haciéndolos menos propensos a una ola de compras de lujo. Dado que representan alrededor del 40% de las ventas de los grupos de artículos de lujo, según analistas de HSBC, esto representa un riesgo significativo para la industria.

Pero hay otras regiones de las que preocuparse. Aunque EE.UU. ha sido otro punto positivo, la volatilidad del mercado bursátil este año contribuirá poco a fomentar la sensación de prosperidad que es crucial para la confianza al momento de gastar en relojes caros o moda de diseñador.

Cualquier desaceleración en realidad podría funcionar a favor de LVMH. Las valoraciones en todo el sector son las más altas en 12 años, pero esta es una historia de dominio de megamarca que ha dejado atrás a muchas etiquetas más pequeñas. 

Bernard Arnault, máximo ejecutivo de LVMH, ha dicho que los precios ahora son demasiado altos para las adquisiciones. Esto le da espacio para arremeter si llega una reestructuración.

Su grupo se negocia en una relación de precio a ganancias adelantada de 24 veces y a una prima merecida respecto de Kering. Es cierto que esa brecha podría reducirse: para empezar, la etiqueta Gucci del grupo todavía tiene mucho que ofrecer, a pesar de que ya tuvo una recuperación espectacular. También hay margen para una nueva calificación después de que decidiera escindir Puma, lo que lo deja como un actor solo de lujo.

Sin embargo, LVMH debería ser capaz de mantener su liderazgo. Dada su escala, y con operaciones que abarcan desde cosméticos a vinos y licores, debería poder soportar mejor que la mayoría las presiones a la industria. Eso también lo coloca en una buena posición para liquidar a los rivales más débiles cuando el despilfarro del lujo finalmente llegue a su fin.

Por Andrea Felsted

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de Bloomberg LP y sus dueños.

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